lunes, 19 de septiembre de 2011

El testimonio de vida, se da con sencillez como María.


Est.VD# 236

“Al disponer Dios a realizar su ideal sobre el hombre, creado en libertad, no puede el mismo creador llevar a término su proyecto sin la libre y voluntaria colaboración del mismo hombre.

Al faltar a menudo esta intervención y colaboración del hombre pecador en el plan de Dios, María se avecina y presta instintivamente su sí de Madre a cada uno de sus hijos afectados por la condición de pecadores”.

Siendo lo esencial de nuestro carisma la oración el testimonio de vida y la prédica de la Palabra, estamos llamados a generar ambientes de hogar, donde hombres y mujeres de toda raza, estado, edad y condición social se vayan encontrando con Cristo y se hagan discípulos suyos que a su vez harán muchos otros.

Bajo esta perspectiva el Señor nos está llamando a colaborar libre y voluntariamente con el ideal que tiene sobre nuestra vida. Nuestra colaboración y entrega depende de la experiencia de amor que vayamos teniendo diariamente en la oración con su Palabra, de la oración depende dejarme convencer, enamorarme de Jesús, escuchar su “Ven y sígueme “y hacerle discípulos encarnando la Palabra, con nuestro testimonio de vida.

Afirma Juan Pablo II en su carta encíclica Redemptoris Missio, que “el hombre contemporáneo cree más a los testigos que a los maestros; cree más en la experiencia que en la doctrina, en la vida y los hechos que en las teorías”.

Y eso es lo real, en lo que la gente cree es en el testimonio de vida cristiana, esa es la primera e insustituible forma de la misión: Por eso el Señor quiso darnos a María a nuestra Madre como modelo de testimonio cristiano, no se dice mucho en los evangelios sobre ella, pero sin embargo la vemos actuando, viviendo y encarnando la Palabra.

El Señor invitó a María a colaborar con el plan de salvación, y ella aceptó con la sencillez más grande, de confiar en Él. Qué bonito fue para nuestra Madre que al escuchar el anuncio del Ángel y el plan de Dios, tener la oportunidad de demostrarle todo su amor diciéndole: “Si, Hágase”, y la Palabra se encarnó en María para ser testigo del Amor de Dios.En todo lo que decía y hacía ella dejaba ver el amor de Dios, evangelizaba con su sencillez, su fe, su esperanza, mostraba como era amada por Dios.

Así el Señor nos llama también a nosotros a tener el privilegio de demostrarle cuanto le amamos, cuando hagamos vida lo que nos dice en su Palabra: Cuando nos pida ir a pedir perdón a esa persona que tanto lastimamos, hablarle a aquella con la que estamos muy molestos, hacer a un lado el orgullo y comprender mirando mucho mas lo bueno que lo malo de la situación, voltear la tortilla, mirar con los ojos del Señor al hermano, no quedarnos en los defectos sino todo el potencial de vida y amor que hay dentro y que Dios nos da la oportunidad de hacer brotar por nuestra palabra y testimonio de vida.

La sencillez de María se daba en lo cotidiano, sin esperar que la miren, que hablen de ella,

que la mencionen, su vida fue un testimonio del amor de Dios, ella demostraba que Dios es bueno, que es amor, que es bondad y ternura a través de su vida, pues ella no se quejaba, “porque su Dios la trata mal”, que no reclamaba porque su “Dios era injusto”, María, con su testimonio de vida, mostraba al Dios bueno, grande, poderoso, que la amaba.

La sencillez de María es decir Si, y vivir la Palabra, simplemente, María sabia que el testimonio de vida era lo más importante, como Madre de Jesús muchos estarían pendientes de ella; Así como muchos están pendientes de nuestro testimonio, de nuestra vida de discípulos en nuestros hogares, en el trabajo, la universidad etc.

Con María encontramos la fuerza para ser coherentes con la Palabra orada y asimilada. Lo que tantas veces se no hace difícil vivir…al contemplar su entrega, su renuncia a sí misma para hacer creíble el Reino, nos hará tratar de imitarla.

Qué hermoso elogio de Jesús para María “Mi madre escucha la Palabra y la cumple” María la primera discípula de Jesús, nos enseña a ser discípulos que vivan la Palabra, ella nos presta su sí, para colaborar con el plan de Dios anunciándole con la Vida, para llegar a los corazones de los hermanos.

“El testimonio de vida auténticamente cristiana, es la primera forma de evangelización. Será él quien abrirá las puertas de los corazones de los hombres para recibir la Buena Nueva.” Enciclica Redemptoris Missio.

Madre ayúdanos cada vez que nos rindamos, que necesitemos impulso, un empujón para vivir la Palabra y hacer creíble el Reino, en nuestros ambientes Préstanos tu Sí, para ser testigo fieles del amor que Dios nos tiene.


Dios nos bendiga.

nila


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